Cuando habitar la escena del otro cuesta más que sostener la propia
Sobre los vínculos que acompañan sin sostener y el costo de permanecer ahí
Hay vínculos que no se rompen por conflicto, ni por traición, ni por una gran decepción.
Se desgastan de otro modo: por acumulación silenciosa, por asimetría persistente, por una sensación progresiva de desajuste que no encuentra palabras inmediatas.
De repente, se percibe que la cercanía ya no produce lazo
y la escena empieza a vaciarse.
Nada “grave” ocu…




