Del exilio al encuadre
Cuando la ciudad no aloja, el cuerpo improvisa.
La ciudad como promesa
Hay un momento reconocible para cualquiera que haya cambiado de país, de lengua o de clase: el instante en que la ciudad deja de ser promesa y pasa a ser prueba. No ocurre de golpe. Es una deriva lenta. Al principio, todo parece posible; luego, simplemente posible; más tarde, apenas habitable. No se trata de decepción ni de nostalg…




