La estafa de las soluciones enlatadas listas para usar
Cuando el malestar se convierte en un menú
Hay una escena que se repite con una regularidad peligrosamente inquietante. Alguien escribe: “Me sentía vacía y lo solucioné así”. El texto avanza con fluidez, enumera pasos, narra un antes confuso y un después ordenado. El cierre es limpio. La promesa, clara. El lector entiende rápido qué tiene que hacer. Y al final, casi siempre, aparece la invitació…




