Hola Ángel, supongo que te llamó la atención la palabra audífono por su verdadero significado.
Teniendo en cuenta que es un aparato que se coloca en los oídos de personas que tienen problemas auditivos para amplificar y mejorar la calidad de sonido.
Bueno te cuento, toda la vida he hecho mal uso de la palabra, no sé si sea yo, mi familia o varias personas en mi país natal Venezuela, que usen la palabra audífono para referirse a los auriculares.
Con respecto a lo que comentas en tu artículo y a la pregunta que haces, lo primero que me drena, sería un mal olor, situación que ya me ha pasado con anterioridad.
Justo en el asiento de al lado mío, se sentó un señor mal oliente y nauseabundo. No supe que hacer, tenía ganas de decirle algo, pero me dije: Rosalyth no puedes ser tan imprudente, cállate la boca.
¡Ah!, pero a la vez me cuestioné, ¿Acaso tú no tienes derecho a un aire limpio, libre de malos olores?, ¿La gente no se da cuenta que su mala higiene se convierte en un acto de mala educación?, entre otras.
Al fin y al cabo, no hice nada, me tuve que calar ese olor asqueroso todo el viaje.
Y seguido del olor, el ruido me perturba muchísimo, nunca he entendido porque a la gente de cualquier edad le encanta contaminar el espacio de los demás con su ruido, ya sea en un espacio público, en un vagón, en un parque haciendo ejercicios o lo que sea.
¡Que descarada soy!, y que nunca he entendido, jajajaja.
Me acabo de acordar que cuando era más joven e inmadura yo era una de esas contaminantes sonoras, andaba por la ciudad con mi carro con la música a todo volumen.
A veces con los vidrios cerrados reventándome los tímpanos en los atascos de la ciudad, y otras veces con los vidrios abiertos cuando iba en la autovía camino a mi destino. Era una irrespetuosa total, como que si todo el mundo se tuviese que aguantar mis gustos musicales.
No sé si era un acto de rebeldía adolescente para llamar la atención o un acto de inmadurez, falta de educación e irrespeto hacia los demás y el medio ambiente, o ambas cosas inclusive.
Con el tiempo eso ha cambiado, menos mal, he madurado. Ya no soporto la música a todo volumen.
Y me he dado cuenta principalmente en el tren que eso me aturde. En una oportunidad un señor se paró y le llamo la atención a un joven que estaba escuchado su móvil a todo volumen, le pidió respetuosamente que por favor usara auriculares porque todo el vagón no tenía por que escuchar su música. Y el chico terminó usándolos.
A mí me cuesta mucho hacer eso, me cuesta decirle al otro lo que se supone que debería saber.
Entendiendo esto, la que tiene que tomar medidas soy yo, así que a partir de ahora yo también voy a viajar con auriculares para aislarme cuando sea necesario y con un tapabocas y un perfume que voy a usar para rociar mi tapabocas cuando se me siente otra vez otra persona mal oliente al lado.
Claro sería más fácil cambiarme de asiento pero en el caso del tren que uso para trasladarme de una ciudad a otra, los asientos son enumerados.
Saludos Ángel y espero que tengas un excelente fin de semana. ; )
Gracias a ti por escribir sobre un tema que por lo visto afecta a muchas personas. Por cierto, ¿cómo haces para protegerte de la invasión del espacio?. Saludos : )
Hola Ángel, supongo que te llamó la atención la palabra audífono por su verdadero significado.
Teniendo en cuenta que es un aparato que se coloca en los oídos de personas que tienen problemas auditivos para amplificar y mejorar la calidad de sonido.
Bueno te cuento, toda la vida he hecho mal uso de la palabra, no sé si sea yo, mi familia o varias personas en mi país natal Venezuela, que usen la palabra audífono para referirse a los auriculares.
Con respecto a lo que comentas en tu artículo y a la pregunta que haces, lo primero que me drena, sería un mal olor, situación que ya me ha pasado con anterioridad.
Justo en el asiento de al lado mío, se sentó un señor mal oliente y nauseabundo. No supe que hacer, tenía ganas de decirle algo, pero me dije: Rosalyth no puedes ser tan imprudente, cállate la boca.
¡Ah!, pero a la vez me cuestioné, ¿Acaso tú no tienes derecho a un aire limpio, libre de malos olores?, ¿La gente no se da cuenta que su mala higiene se convierte en un acto de mala educación?, entre otras.
Al fin y al cabo, no hice nada, me tuve que calar ese olor asqueroso todo el viaje.
Y seguido del olor, el ruido me perturba muchísimo, nunca he entendido porque a la gente de cualquier edad le encanta contaminar el espacio de los demás con su ruido, ya sea en un espacio público, en un vagón, en un parque haciendo ejercicios o lo que sea.
¡Que descarada soy!, y que nunca he entendido, jajajaja.
Me acabo de acordar que cuando era más joven e inmadura yo era una de esas contaminantes sonoras, andaba por la ciudad con mi carro con la música a todo volumen.
A veces con los vidrios cerrados reventándome los tímpanos en los atascos de la ciudad, y otras veces con los vidrios abiertos cuando iba en la autovía camino a mi destino. Era una irrespetuosa total, como que si todo el mundo se tuviese que aguantar mis gustos musicales.
No sé si era un acto de rebeldía adolescente para llamar la atención o un acto de inmadurez, falta de educación e irrespeto hacia los demás y el medio ambiente, o ambas cosas inclusive.
Con el tiempo eso ha cambiado, menos mal, he madurado. Ya no soporto la música a todo volumen.
Y me he dado cuenta principalmente en el tren que eso me aturde. En una oportunidad un señor se paró y le llamo la atención a un joven que estaba escuchado su móvil a todo volumen, le pidió respetuosamente que por favor usara auriculares porque todo el vagón no tenía por que escuchar su música. Y el chico terminó usándolos.
A mí me cuesta mucho hacer eso, me cuesta decirle al otro lo que se supone que debería saber.
Entendiendo esto, la que tiene que tomar medidas soy yo, así que a partir de ahora yo también voy a viajar con auriculares para aislarme cuando sea necesario y con un tapabocas y un perfume que voy a usar para rociar mi tapabocas cuando se me siente otra vez otra persona mal oliente al lado.
Claro sería más fácil cambiarme de asiento pero en el caso del tren que uso para trasladarme de una ciudad a otra, los asientos son enumerados.
Saludos Ángel y espero que tengas un excelente fin de semana. ; )
Wow! Este comentario puede ser un nuevo artículo (casi un cross post!). Me alegra que te haya llegado.
Cuando el límite entre el adentro y el afuera comienza a desdibujarse, lo mejor es inventarse uno nuevo que sirva de frontera.
En este caso, ¡nada mejor que unos buenos auriculares con cancelación de ruido como prótesis y protección!
Nos estamos leyendo. Gracias por compartir tu experiencia.
Gracias a ti por escribir sobre un tema que por lo visto afecta a muchas personas. Por cierto, ¿cómo haces para protegerte de la invasión del espacio?. Saludos : )